Las Urgencias de Leganés practicaron «sedaciones no indicadas» a pacientes en coma que luego murieron
El 80 por ciento de los enfermos fallecidos en el Servicio en los últimos nueve meses murió en las 24 horas siguientes al ingreso
Sedaciones no indicadas, excesivas, inadecuadas, incluso a pacientes en coma. Además, presuntas negligencias médicas con resultado de muerte de los enfermos, sobre las que «falta información». Éstas son algunas de las irregularidades que se desprenden de las actas de la Comisión de Mortalidad del Hospital Severo Ochoa de Leganés, a las que ha tenido acceso LA RAZÓN. En estas actas, del año 2004, se ha basado el informe de los inspectores de la Comunidad de Madrid que motivó el cese de la cúpula directiva del centro por la Consejería de Sanidad. Las estadísticas del centro, además, indican que el 80% de los fallecidos en Urgencias en los últimos nueve meses murieron antes de pasadas 24 horas del ingreso.
Reproducción de un acta de reunión de la Comisión de Seguimiento del Severo Ochoa
Sergio Alonso/ R. Serrano
Madrid- Las conclusiones del informe de los inspectores de la Comunidad de Madrid se basaron en las actas de la Comisión de Mortalidad del Severo Ochoa de Leganés –formada por 12 médicos y jefes de Servicio del hospital– de entre abril y diciembre del año 2004. Las supuestas irregularidades cometidas en el Servicio de Urgencias, entonces dirigido por el anestesista José Luis Montes Mieza, y plasmadas en documentos fueron, en último término, los que motivaron el cese de la cúpula directiva del centro sanitario por parte de la Consejería de Sanidad.
Además de los casos «dudosos» referidos a sedaciones y atención a enfermos recogidos en las actas, del Libro de Registro de Urgencias, al que también ha tenido acceso este periódico, se desprende otro dato significativo: un 80,7 por ciento de los pacientes que fallecieron en este servicio del hospital en los últimos nueve meses lo hicieron antes de transcurridas 24 horas desde su ingreso en el centro. En concreto, el deceso de 84 de los 104 pacientes que murieron desde el 1 de julio de 2004 al 31 del pasado mes de marzo se produjo en las horas inmediatas a su hospitalización.
Pero de las actas de las Comisiones de Mortalidad y Seguimiento, lo que más llama la atención son las supuestas irregularidades cometidas, tanto en la sedación como en la atención. Los que siguen son los casos en los que la Comisión detectó malas praxis y presuntas negligencias médicas:
Sedaciones a pacientes en coma. En la segunda reunión de la Comisión de Seguimiento del Hospital se analizan 16 historias clínicas de enfermos fallecidos entre los meses de abril y mayo de 2004. De ellas, dos corresponden a pacientes que se encontraban en coma. La descripción es la misma en ambos casos: «Sedación no indicada por paciente en situación terminal en estado de coma arreactivo. Se realiza sedación».
En la tercera reunión de la Comisión, en la que se analizan los casos correspondientes a junio, julio y agosto del año pasado, se vuelven a analizar 16 historias conflictivas y se detecta un caso similar a los dos anteriores. En esta ocasión se describe «sedación no indicada. Signos clínicos de descerebración. Se realiza sedación».
En otros casos se da cuenta de sedaciones «injustificadas», por falta de información, por exceso y también por defecto. En el décimo caso que refleja el acta de la segunda reunión, «se considera que existe falta de información en la historia, aunque existe indicación de sedación y se realiza».
No es la única en la que se evidencia la falta de documentación. En otra historia, reflejada esta vez en el acta de la tercera reunión, se dice que hubo «sedación dudosa realizada. Falta de información que justifique sedación».
En otros casos la sedación está indicada y no se realiza y viceversa. Así, entre las incidencias «más significativas» halladas por la Comisión de Seguimiento en sus reuniones segunda y tercera –en junio y en octubre de 2004– la mayor parte corresponden a irregularidades en las sedaciones.
Además de los pacientes en coma a los que se administró sedantes, en las dos actas se cuentan hasta otras 11 aplicaciones irregulares de sedantes.
En los breves comentarios de los casos se incluyen descripciones como «no indicación de sedación. Se realiza sedación. Dosis inadecuadas». O «sedación no indicada. Dosis excesivas». Otra variante es: «Sedación no indicada. Dosis inadecuada». También se repiten casos de «exceso de dosis iniciales».
Irregularidades en la atención. Además de las irregularidades en la sedación a pacientes, de las actas de la Comisión de Mortalidad del Hospital Severo Ochoa de Leganés se desprenden historias dudosas en relación a pacientes fallecidos en el servicio de Urgencias.
En el acta tercera se analizan los casos de fallecidos en hospitalización y en Urgencias. De ellos, se detallan «historias en las que no aparece suficiente información para valorar el proceso de fallecimiento de algunos de los pacientes atendidos», todos de este último departamento y muchos relacionados con la sedación. Son los que siguen:
«Varón de 40 años con neumonía por neumococo que fallece en Urgencias. No consta en la historia el informe de valoración por UCI [Unidad de Cuidados Intensivos], ni que se le realizaran maniobras de RCP [reanimación cardiopulmonar]».
Enfermos ancianos. La mayoría de los enfermos cuyos casos vienen reflejados en el acta son ancianos de entre 70 y 85 años.
«Mujer de 79 años atendida en el Servicio de Urgencias por infección respiratoria y encefalopatía hepática en la que no se recoge información sobre la prescripción de la sedación».
«Varón de 69 años con un carcinoma de Cavum pendiente de valoración y estudio por el el Servicio de Otorrinolaringología y que durante su estancia en Urgencias presenta una hemorragia secundaria a su tumor, siendo manejado con sedación». Sobre este caso, el acta detalla que «la Comisión considera que existió un manejo inadecuado, por no existir información de las actividades activas que se tomaron con dicho paciente, no realizándose traqueotomía urgente, intubación, etc.»
«Varón de 75 años derivado de la residencia donde vivía habitualmente para determinación de fármacos anticomiciales por deterioro de su estado, con diagnóstico de demencia avanzada y crisis comiciales de repetición. En el Servicio de Urgencias se procede a la sedación por diagnóstico de atención a la agonía. No existe información en la historia para valorar dicho tratamiento y en la exploración del paciente sólo se refiere estado comatoso».
«Varón de 80 años, con Diabetes Mellitus que ingresa en el Servicio de Urgencias por hiperglucemia importante, falleciendo tras doce horas de permanecer en el mismo por un IAM [infarto agudo de miocardio] extenso, considerando la Comisión que existió una demora en una técnica diagnóstica o información insuficiente en la historia, aunque la muerte de este paciente era probablemente inevitable».
«Se detectaron asimismo tres casos de infección nosocomial [contraída dentro del hospital]: paciente ingresado en Medicina Interna. Corta estancia con un SAMR. Enfermo en UCI con aspergilosis. Paciente ingresada en Medicina Interna tras ingreso en UCI por shock séptico con infección nosocomial que murió con insuficiencia respiratoria aguda tras broncoaspiración. La comisión detectó en este caso, además de la infección nosocomial, problema estructural debido a que la atención de esta paciente requería probablemente unos “cuidados intermedios” tras su salida de la UCI».
«Se detectó también una demora de tratamiento antibiótico pautado en el Servicio de Urgencias a un paciente de 85 años con shock séptico de origen urinario. La prescripción se había realizado prácticamente a su ingreso en dicho servicio, y la administración se demoró varias horas».
«Se evidenció la permanencia de cinco días en Urgencias de una paciente con 91 años y gangrena isquémica de MID. Además, faltaban varias hojas de la historia de esta paciente».
«Posible demora de tratamiento de un paciente de 55 años con suboclusión intestinal y peritonitis secundaria, fallecido en el Servicio de Reanimación. Se consideró exitus probablemente evitable».
Paliativos en Urgencias. Otro de los datos que llama la atención de entre los que recogen las estadísticas del Hospital Severo Ochoa hace referencia a los cuidados paliativos. De los 104 enfermos fallecidos en el Servicio de Urgencias en los últimos nueve meses, un total de 17 recibieron cuidados de esta naturaleza en el departamento antes de morir. Un 16,3 por ciento.
De acuerdo con las recomendaciones de aplicación, estas terapias para enfermos terminales, deben aplicarse preferentemente en las unidades a ello destinadas o, en su caso, en las camas reservadas en el Servicio de Medicina Interna. En Urgencias, sólo deberían aplicarse en casos excepcionales.
Fuente: La Razón