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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Prensa y Opinión.
23/09/2005
La Pirenaica y el encanto de CarrilloLa Pirenaica y el encanto de Carrillo Cristina Losada El secreto del inmarcesible encanto de Carrillo reside ahí, en las carcajadas con que se despachan cien millones de muertos y una montaña de mentiras Por un artículo de Pio Moa, Sous le ciel de Paris, he sabido que también en su casa se oían la BBC, Radio París y Radio España Independiente, más conocida como “la Pirenaica”. Ya eran, al menos, dos familias viguesas, la suya y la mía, las que sintonizaban las emisoras prohibidas. Y seguro que había más, aunque en aquella época, y hasta mucho después, la mayoría de los españoles se atenía al sabio principio que luego nos repetirían nuestros padres, los que oían la BBC y la Pirenaica: “No te metas en política”. Yo no oía esas emisoras, porque tengo, aunque no lo parezca, menos años que Moa, y me limitaba a admirar el aparato de radio; su ojo de estrías verdes y el panel con los nombres de las capitales del mundo. Pero conozco bien esta anécdota, minúsculo ejemplo del modo en que los comunistas desfiguran la realidad. Peor que eso: de cómo anteponen sus intereses a la seguridad de las personas. El caso es que a principios de los 60, en el ambiente creado por algunas huelgas, mi padre y unos cuantos más fueron detenidos por arrojar unas octavillas llamando a una huelga. Ninguno era obrero y ninguno estaba avezado en los usos de la clandestinidad. No eran comunistas, sino ingenuos. Sin embargo, en la Pirenaica informaron de la detención de una “célula comunista”. Por entonces, eso podía significar una condena de cárcel extremadamente larga. Pero a los comunistas el destino de aquellos detenidos les traía al fresco. Y es que la retórica humanitaria y la vocación liberadora del ser humano que profesan los hijos del marxismo-leninismo componen la cáscara que encierra un desprecio absoluto por el hombre. La Historia manda a través del Partido, y el individuo, en esa magna y terrible operación, es mera herramienta de usar y tirar. Así las gastaban los de Carrillo, quien entretanto vivía sin correr riesgo alguno en el exilio. Pero ahí le tenemos, encumbrado como un héroe. Estos días se pasea por Galicia entre alabanzas y jeribeques de la élite política. Desde la fiesta de cumpleaños que le organizaron en Madrid, con regalo especial de Zetapé, vuelve a gozar de la buena acogida y mejor prensa que tuvo durante la Transición. El tiempo está de su parte. Entonces hizo el papel de hombre moderado de la izquierda. Ahora es otro su rol. Actúa en una obra de ficción. Encarna a la izquierda inventada y a la memoria histórica hemipléjica que la sustenta. Quintana, vicepresidente de la Xunta, dijo tras recibirle que Carrillo había marcado el camino “para que esto que empezamos a hacer ahora sea posible”. Una frase inquietante para quien conozca los caminos del viejo stalinista. Para quien sepa de los cadáveres que quedaron a ambos lados. Pero ya lo ha escrito el autor de Koba, el temible: los crímenes del comunismo no son como los del nazismo. Los segundos provocan horror; los primeros, la risa. Y Carrillo y sus palmeros sonríen con enorme desparpajo. El secreto del inmarcesible encanto de Carrillo reside ahí, en las carcajadas con que se despachan cien millones de muertos y una montaña de mentiras. Fuente
09/09/2005
La vuelta al "Cole"He estado varias semanas desconectada de intenet y de la información en general. Por unos días he vivido en un paraíso de ignorancia que me hizo comprender porqué algunos viven voluntariamente en el limbo, sin interesarse por lo que les rodea: Es un estado de relajación total.
Ni Spas, ni balnearios, ni islas caribeñas o nacionales que se precien, nada relaja tanto como el no saber lo que pasa.
Después de terminar la mudanza, hace unos días,y tras librar singular combate con las cajas y chismes ¡Por fin he conseguido hacer un huequecito hasta el ordenador!. Empiezo a ponerme al día de lo que está pasando en este País (todavía llamado España) y se me empiezan a poner los "nervios nerviosos", como decían aquellos payasos de mi infancia.
Dicen que gritar relaja, de hecho hay lugares donde se realizan terapias contra el estrés, a base de gritos. Me voy a buscar una montaña con buen eco, a ver si me libero del "shock".
Probando:
¡¡¡¡ ZAPATERO , VETE !!!!......
Mira, pues sí.
23/05/2005
LlamamientoLlamamiento Pío Moa Hago un llamamiento a crear un movimiento ciudadano que alerte a la totalidad de la población y plante cara a la actual alianza entre separatismo, terrorismo y demagogia que nos empuja al caos En 1976, tras más de un siglo de convulsiones a menudo sangrientas, y de gobiernos de excepción, la gran mayoría de los españoles acordamos una reforma política que estableció la convivencia en libertad, recogida en la Constitución de 1978. Pese a algunos defectos, inherentes a cualquier obra humana, el acuerdo constitucional ha permitido casi treinta años de paz, libertad y prosperidad, a pesar de que siempre han estado amenazadas, siempre perturbadas por el terrorismo y sus cómplices. Hoy esos logros están en peligro y nadie debe cerrar los ojos al riesgo de volver a las epilepsias del pasado. Desde hace unos años fuerzas poderosas presionan sin descanso por lo que llaman Segunda Transición, y por cambios en la Constitución y los estatutos de autonomía. Sin duda la Constitución y los estatutos pueden reformarse, pero sería suicida hacerlo según el interés y el gusto de partidos cuyo objetivo declarado es la disgregación de España; partidos que han amparado y se han beneficiado del terrorismo; que han sembrado el fanatismo y el rencor, que han explotado la guerra civil como instrumento para resucitar los odios y arruinar la reconciliación; que allí donde han podido, como en Cataluña, han reducido las libertades y derechos ciudadanos, o, en el País Vasco, los han arruinado prácticamente. La anterior Transición nos llevó de una dictadura a la democracia. En estas condiciones la Segunda Transición sólo podría hacernos retroceder de la democracia a las viejas convulsiones. El peligro, aunque creciente, parecía dominable hasta la matanza de Madrid del 11 de marzo de 2004: 191 muertos y más de mil mutilados y heridos. El terrorismo islámico, nadie debe olvidarlo, comparte con los separatismos el doble objetivo de desintegrar España y destruir su democracia. Y ha logrado con esa matanza, de un solo golpe, cambiar drásticamente la política de un país como España, novena potencia económica mundial y democracia supuestamente firme. Lo consiguió gracias a la debilidad de unos políticos, al oportunismo de otros, y a la confusión y el choque psicológico producidos en millones de españoles por la brutalidad sin precedentes del golpe. Desde aquella matanza el peligro se ha vuelto mucho más acuciante. Nunca un atentado alcanzó sus objetivos de modo tan completo. Sus autores aspiraban a dejar a los iraquíes a merced del mismo tipo de asesinos de Madrid, y por lo que respecta a España lo lograron. Pero su éxito no paró ahí: desde ese momento se invirtió, dentro de España, la política de defensa del Estado de derecho y aplicación de la ley al Terrorismo Nacionalista Vasco, política que tan excelentes resultados venía produciendo. La ETA ha vuelto a ser legalizada, vulnerando la ley y los pactos democráticos. Se pretende que la claudicación ante los asesinos, bautizada como diálogo, traerá “la paz”, como si los terroristas tuvieran interés en ella y la causa de sus crímenes radicara en la anterior defensa de la libertad y el derecho por el Estado. Sobre tal inversión perversa de la realidad se pretende dividir y desacreditar a las víctimas directas y a cuantos propugnan el imperio de la ley, tachándolos de interesados en la violencia. Asistimos hoy a una política de apoyo y supeditación a grupos abiertamente separatistas, que se jactan de su decisión de fragmentar España e imponer en sus regiones sistemas antidemocráticos y excluyentes. Asistimos a una política de amistad y concesiones a tiranías extranjeras, incluyendo la de Mohamed VI, que no oculta su apetencia sobre territorios españoles. Asistimos a campañas de falsificación de la historia y de apología del golpismo causante de la guerra civil. Todo ello realizado con los instrumentos del Estado y mediante hechos consumados y tratos oscuros, pervirtiendo el lenguaje para presentar lo inadmisible como deseable y anestesiar la conciencia de los ciudadanos españoles con ilusionismo verbal. Esta política funesta está haciendo degenerar a la democracia en una demagogia rampante, está destruyendo el espíritu y la letra de la libre convivencia alcanzada en 1978 después de un siglo de frustraciones, y amenaza traernos un nuevo desastre. Al arrasar la reconciliación y la paz en la libertad, legadas por la Transición y basadas en el respeto a la ley, los responsables de tal política adquieren una inmensa responsabilidad histórica. Las conmociones del pasado han generado un espíritu pesimista, según el cual “los españoles no tenemos remedio” y estamos predestinados a arruinar nuestras mejores oportunidades. Nada más falso. Pero se impone reaccionar a tiempo, antes de que la pendiente a la catástrofe se vuelva demasiado empinada para detenerse. Los ciudadanos que aman la democracia y la unidad de España, voten al partido que voten, deben hacerse conscientes del peligro. Debemos impedir absolutamente el deterioro de nuestras libertades y la desintegración de España en pequeños estados más o menos tiránicos, atrapados por la discordia, insignificantes en el plano internacional y objeto de las intrigas de otras potencias. Hago un llamamiento a crear un movimiento ciudadano que alerte a la totalidad de la población y plante cara a la actual alianza entre separatismo, terrorismo y demagogia que nos empuja al caos. En las manos de todos está impedir un nuevo fracaso histórico de nuestra convivencia. Fuente: Libertad Digital
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